Coherencia… o movilización

En la agenda del diálogo social hay una serie de temas de capital importancia para los trabajadores y trabajadoras, pero también para la modernización de nuestra economía y nuestro sistema productivo. En uno de los primeros puestos de esa lista de asuntos pendientes está la derogación de las reformas laborales, incluyendo la revisión de la figura del despido colectivo, al que dedicamos este número.

Los recursos públicos invertidos durante la pandemia (en torno a 14.000 millones de euros hasta el momento) para proteger el tejido empresarial y el empleo, pueden irse a la papelera si, al final, los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) acaban en despidos colectivos, algo no tan difícil de prever si tenemos en cuenta que la reforma laboral de 2012 los configuró como herramienta a la que las empresas pueden recurrir con poquísimos condicionantes y controles.

Para proteger las inversiones realizadas en los ERTE hay que reformar los ERE. Y hay que hacerlo a la mayor brevedad posible. Se trata de dar una continuidad lógica al trabajo realizado durante el último año, pero también y simultáneamente de avanzar en la agenda reformista del Gobierno de coalición en lo que respecta al mercado de trabajo.

 UGT mantiene su determinación para que las personas recuperen el valor que les corresponde en el ámbito de las relaciones laborales, y vamos a iniciar un proceso de movilizaciones que deje claro al Gobierno que, en parte, esta agenda es también la suya

La razón por la que el Gobierno ha cambiado el paso del diálogo social en cuanto se ha empezado la vacunación contra la covid-19 no se han explicado, pero es un hecho. UGT mantiene su determinación para que las personas recuperen el valor que les corresponde en el ámbito de las relaciones laborales y de las políticas económicas; tenemos que acabar con el cinismo político que implica decir una cosa y legislar otra.

Por eso, conjuntamente con CCOO, vamos a iniciar un proceso de movilizaciones que deje claro al Gobierno y a los partidos políticos que estamos determinados a avanzar en una serie de temas que consideramos fundamentales: revalorización del SMI, derogación de las reformas laborales, derogación de la reforma de pensiones de 2013, etc… Son cuestiones fundamentales para los trabajadores y trabajadoras de este país, y en su consecución emplearemos todas las herramientas de las que dispongamos sin descartar ninguna.

Pero merece la pena recordarle al Gobierno que, en parte, esta agenda es también la suya, son sus compromisos, las exigencias de la ciudadanía que les votó, y que espera una respuesta en consecuencia.

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